lunes, 27 de mayo de 2013

Jóvenes: desempleo y T.I.

Nadie está tomando en serio el desempleo de los jóvenes colombianos. Es el doble del promedio nacional: uno de cada cinco entre 14 y 26 años en el mercado laboral carece de trabajo. En plata blanca, de los 2,3 millones de desempleados, 1,3 millones son jóvenes. Eso sin contar el subempleo.

Si las conversaciones de La Habana conducen a algún acuerdo, ¿qué proyecto de empleo habrá para los jóvenes desmovilizados, que carecieron de educación formal básica?

La caída en la producción manufacturera en el primer trimestre de 2013 y el mediocre desempeño colombiano a un año de TLC lo corroboran: estamos montados en un modelo de crecimiento que no genera empleo. Se supone que los servicios absorben la mano de obra “liberada” por la industria. Eso no ocurre en Colombia.

“Arranque suave” fue el eufemismo de Mincomercio para el pobre resultado a un año de TLC. 775 nuevas empresas incursionaron en el mercado de los EE.UU. con ventas entre US$10.000 y US$300.000. Bien por los empresarios que lo lograron; sin embargo, las cifras no le hacen cosquillas a los US$15.900 millones de nuevas exportaciones de los Estados Unidos a Colombia a un año de TLC.

Hay quienes siguen pensando que el asunto se resuelve con devaluación y con algún tipo de protección. La unidad de inteligencia de The Economist prevé que la tasa de cambio promedio en 2017 será de $1.892 por dólar: revaluación para rato. ¿Qué hacer?

Es imposible generar una política de empleo que rinda frutos en el corto plazo. Sin embargo, Gobierno, centros de educación superior y empresarios deberían apostar a programas de mediano término para el desarrollo de competencias en los jóvenes por la vía de las tecnologías de la información (TI).

En buena parte debido al desarrollo de las TI, internet se ha convertido en una plataforma global para la educación y el trabajo. En el mundo de internet móvil, de las redes sociales y la computación en la nube, comunidades e individuos cuentan, en potencia, con un poder que jamás habían tenido. Para aprender, entrenarse y adquirir competencias que el mundo global demanda; para ofrecer servicios, también de cara al mercado mundial y que también podrían asociarse a la participación de mipymes en cadenas globales de suministro.

Las barreras de entrada son bajas. Internet de buena conexión, dispositivos y competencias para incursionar. Pese a que la conectividad en Colombia ha aumentado (60% de la población cuenta con acceso), la penetración de dispositivos (PC, tabletas) es muy baja aún.

Los llamados Moocs (los cursos que sobre los más variados campos de la ciencia, la tecnología y las humanidades ofrecen las mejores universidades del mundo en línea, de forma gratuita) ofrecen inmensas posibilidades para adquirir competencias que el mercado laboral reclama y que la educación superior no 
provee por simple endogamia.

Los jóvenes necesitan apoyo. Son la generación digital, la que podría hacer de Colombia una sociedad del conocimiento competitiva.